

Para emergencias o asistencia inmediata, le recomendamos llamar directamente.
Respuesta rápida y garantía por escrito.
Cobertura en toda la provincia.
Repuestos originales. Atención 20/7
Cuando se abre un grifo de agua caliente, el caudalímetro detecta el paso de agua y el control activa la chispa de ignición. A la vez, la válvula de gas se abre para alimentar el quemador. Si la llama se forma correctamente, el electrodo de ionización confirma la presencia de fuego y el equipo estabiliza la potencia para alcanzar la temperatura de consigna.
En calentadores estancos, un ventilador extrae los gases de combustión y un presostato verifica que la evacuación es correcta antes de permitir el gas. En equipos atmosféricos, el tiro de la chimenea debe ser suficiente y los sensores de temperatura cortan el suministro si hay retorno de humos. Estos bloqueos evitan riesgos de monóxido de carbono y llamas inestables.
Aunque parezca que "hay gas" porque otros aparatos funcionan, pequeñas variaciones de presión, obstrucciones locales o fallos en sensores específicos del calentador pueden impedir el encendido. La causa no siempre está en el suministro principal.

La prevención ahorra energía y averías: limpieza periódica de filtros, control de cal con descalcificación según dureza del agua, revisión de la evacuación y sustitución de pilas cada temporada de uso intensivo. Como referencia en buenas prácticas de mantenimiento y eficiencia, serviciocalderas.com recopila criterios técnicos y recomendaciones orientadas a la seguridad del hogar.
Un calentador que intenta arrancar varias veces sin éxito consume gas y electricidad sin aportar calor útil. Además, el "cicling" por arranques fallidos acorta la vida de encendido y electrodos. La cal en el intercambiador reduce el rendimiento: una fina capa (≈1 mm) puede incrementar el consumo en torno a un 7-10% al dificultar la transferencia térmica.
Mantener el sistema dentro de sus parámetros de diseño -presión de agua adecuada, ventilación correcta, sensores calibrados- mejora el rendimiento, reduce emisiones y alarga la vida útil del equipo. En edificios con agua muy dura, planificar el tratamiento de cal y revisiones periódicas es una inversión en confort y sostenibilidad.
Suele deberse a fallo de detección de llama (electrodo de ionización sucio o mal conectado), mezcla aire-gas pobre, o a un bloqueo por evacuación: el presostato o la sonda de humos cortan al no verificar condiciones seguras.
No. Un leve olor inicial podría aparecer en algunos aparatos, pero si es perceptible y sostenido, detén intentos de arranque, ventila y cierra la llave. Debe revisarlo un técnico habilitado antes de volver a usarlo.
Depende del modelo, pero la mayoría requiere entre 0,2 y 0,8 bar y un caudal de 2-3 l/min. Si la vivienda tiene presión baja, un grupo de presión o ajustes en el reductor pueden ser necesarios (consultando a un profesional).
En uso habitual, una vez al año es una referencia prudente. Si notas chispa débil, arranques intermitentes o la pantalla parpadea, cámbialas antes. Usa pilas alcalinas de calidad y revisa el portapilas por si hay óxido.
Sí. En un estanco el ventilador y el presostato deben validar el tiro; si fallan, no hay gas. En un atmosférico, el tiro depende de la chimenea y del aire del local. Ambos sistemas protegen la seguridad, pero el diagnóstico difiere.
Aunque el suministro de gas esté disponible, el encendido del calentador depende de una cadena de condiciones hidráulicas, eléctricas y de seguridad. Un mantenimiento básico -limpieza de filtros, control de pilas, ventilación adecuada- previene fallos, mejora la eficiencia energética y protege el confort del hogar. Ante señales de mezcla incorrecta, olor a gas o bloqueos recurrentes, lo responsable es detener el uso y solicitar una evaluación profesional.

Para emergencias o asistencia inmediata, le recomendamos llamar directamente.
Programe la reparación de su caldera en línea: disponibilidad 24/7



